Las relaciones forman la base de nuestra sociedad. Creemos firmemente en el desarrollo de relaciones duraderas. Una de las principales relaciones de la vida cotidiana es la interacción entre el hombre y la máquina. Tal como en otras relaciones, uno no puede prosperar sin el otro. El siguiente poema de Rudyard Kipling lo ilustra claramente y por eso lo quisiéramos compartir con usted.
EL SECRETO DE LAS MÁQUINAS
Extraídas del lecho, del mineral y de la mina, En el horno y en el pozo derretidas; Fundidas y forjadas y golpeadas según diseño. Cortadas y alineadas y labradas y calibradas hasta encajar.
Un poco de agua, carbón y aceite es toda nuestra demanda; Y una milésima de pulgada para podernos mover Y ahora, si a nuestra labor nos aplicas, las veinticuatro horas del día te serviremos.
Podemos tirar e izar y empujar y levantar y conducir, Podemos imprimir y arar y tejer, calentar e iluminar, Podemos correr y acelerar y nadar y volar y bucear; Podemos ver y oír y contar y leer y escribir.
Mas recuerda la ley que rige nuestras vidas; No estamos construidos para entender mentiras, No podemos amar, llorar ni perdonar. Si nos manejas mal, encontrarás la muerte.
Somos mayores que el Hombre o los Reyes. Sé humilde cuando te arrastres por debajo de nuestras bielas, Nuestro toque puede cambiar todas las cosas creadas. Somos todo en el mundo salvo los dioses.
Aunque nuestro humo oculte los cielos de sus ojos, Desaparecerá y las estrellas volverán a brillar; Porque pese a nuestra fuerza, peso y magnitud, No somos más que el producto de su intelecto.
Rudyard Kipling
(1865 - 1936)
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